No es cierto que el gas dañe la culata del motor. El daño
no depende del combustible, sino de la calidad de la combustión: aire,
combustible, energía, mezcla y compresión. Las conversiones a gas incluyen
un proceso de calibración que garantiza una buena combustión. Por eso debes
acudir a un centro de instalación autorizado que cuente con los equipos, las
herramientas y el personal técnico calificado.